viernes, 4 de junio de 2010

De Doña Toti è las curvas

Lo reconozcáis o non,
ha sido por culpa vuestra
el tremendo coscorrón
que adorna la mía testa.

Que iba tranquilo yo,
por la calle paseando
cuando me crucé con vos
è ¡qué queréis! soy Don Saulo...

Paladín del buen amor,
por su güen gusto famoso
aunque en más de una ocasión
le haga perder el decoro.

Yo fue veros è torcer
el mi gaznate en redondo,
en muestra como un lebrel
quizá figuré a sus ojos

mas señora, comprended,
que cualquiera se embelesa
al cruzarse con usted
rebosante de belleza.

Hasta aquí todo es normal:
yo en mística contemplación,
vos en vueso caminar
ajena a la situación.

Mas aquí viene el problema:
vuelto mi rostro hacia el sol
de tan fragante belleza
recibo de sopetón
de Afrodita la traviesa
celosa por la atención
que su hermosura despierta
en mi pobre corazón
la venganza más aviesa,
colocando en el camino
entre mi testa perdida
è de mis pies el destino
una metálica viga
con un cartel que con tino
anuncia en inglés 'estop',
que no es otra cosa, digo
que 'pare usted, por favor'
en la extraña lengua escrito
de uso en la Pérfida Albión.

Pararme, paréme en seco
è los mis pies con razón
quisieron seguir el vuelo
que seguía mi corazón.

Malhaya suerte la mía,
pues todo hombre corriente
tiene en la su anatomía
partes menos obedientes.

È si el corazón subía
è la mi testa volaba
è los pies ascendían,
el mi trasero bajaba.

Fue quando con mis huesos dí
en el prosaico empedrado
de la realidad más vil
è sólo quedó en lo alto
mi sombrero è nada más,
que tardó en caer un rato
aunque lo fizo al final
tras elegante trazado
sobre el residuo animal
que por allí había dejado
algún despistado can.

Total, que Saulo en los suelos
con el rostro cual la grana
sólo en el lado derecho.
En el izquierdo, la marca
que pronto tornó a violácea
del golpetazo tremendo.

Cuando me fui a levantar
iba pensando esta cosa:
"Aquí falta una señal
que dí curvas peligrosas

È si me piden parar
que lo fagan unas pocas
de brazadas más atrás
para gozar de tal moza
sin peligro de palmar."

Pero lo doy, vive dios,
todo por bien empleado:
non cambiaría el coscorrón
ni me duele el costalazo
con tal de veros a vos
con el pañuelo en la mano
transida por la emoción
las lágrimas enjugando.

Lástima fueran de risa
è non de preocupación,
mas sospecho que Afrodita
hasta aquesto me robó.


A vuesos pies,
el tal Saulo.

(Literalmente, por cierto...)

viernes, 21 de mayo de 2010

Topetazo Dedospechos

Encontráronse DonSaulo
è Ramiro Dedospechos.
En una esquina toparon
è creyeron fue un espejo.

Bien se sabe que Ramiro
es de hembras è comidas
por egual un güen amigo
pero de bolsa encogida.

Egual de Saulo se sabe
que a las doncellas porfía,
ques glotón aún más, si cabe,
è la su bolsa es vacía.

Si afean al de Dedospechos
de ser fácil con la espada,
de ser presto en el acero
al tal DonSaulo le achacan.

Ambos son aficionados
a jugos de varietales
è hay quien los tilda, faltando,
de cuasi profesionales

Total, que chocan de frente
è se ven cual refeljados
en un espejo: ¡que tiemble
el orbe, ya se han juntado!

De resultas dèse susto
DonSaulo ha resucitado
cuando le dio todo el mundo
con gran razón por finado.

È descubre quen su ausencia
hasta un libro han publicado
con todas sus peripecias
encluido el su epitafio.

¡Bien pronto me dio por muerto
- le reclama al escribano -
Pues por fastidialle he vuelto,
después destos cinco años!

¡Que nos pille confesados
ha vuelto el viejo burlón
- se santigua el mencionado -
con lo bien que estaba yo!

jueves, 9 de noviembre de 2006

¡Por los dioses, despertad!

Dice DonSaulo en la sombra:

Vive dios que algo he de hacer,
pues las musas son esquivas,
è los años se deslizan
entre mis dedos, pardiez.

Aún parece que fue ayer
cuan las rimas pergueñaba,
è mis coplillas plasmaba
al segundo en el papel.

Pero, mísero de mí,
no hay nada que me conmueva;
ya no hay drama ni comedia
que me empujen a escribir.

¿Dó quedaron mis andanzas,
esos chistes, chascarrillos,
y aquellos poemas pillos?
¿Dó mis burlas?¿Dó mis chanzas?

¿Dó mi fina alegoría?
¿Dó la risa socarrona?
¿Dó la jactancia è la sorna?
¿Dó se mudó la ironía?

Ahora nada me motiva,
a nada le saco punta;
ya non se presta mi pluma
a su mordaz cirugía.


Pero Pablo le contesta:

¡Saulo de capa caída,
para qué resucitaste
è la mi testa ocupaste,
si sois sólo flor de un día!

A lo que Saulo, responde

Reíd a mi costa, sí,
pues de tal sois el culpable
por non dejar ni un enstante
de vueso tiempo por mí.

Faced algo, si mi ego
en la niebla se disuelve,
entre las brumas se pierde
de mi muerte seréis reo.


Pero Pablo...

Mas si calláis para siempre,
dejareís la mi cabeza
è marcharèis donde sea
que va la gente que muere.

È Don Saulo...

¿È dejar a vuesa gracia,
condenado a aquesta vida,
sesteando en la rutina
de vuesa ensignificancia?

¡Por los dioses que me niego!
Que aún me quedan redaños
para dar un puñetazo
en la mesa, jovenzuelo.


Aunque Pablo le entra a fondo

¿Non podríais elustrar
a un lejano primo en Francia,
è dejarme en la ignorancia
de tan fatuo pedestal?

¿Han de comer los mis fillos
de vuesas altas prebendas?
¿Pagará su honor las deudas
ó llenará sus carrillos?

A lo que Saulo remata

Líbrenme de ser quien niegue
que hayais de currar en firme,
mas, ¿qué al hidalgo destingue
del mediocre mequetrefe?

Que aún viendo al yugo quebrar
sus espaldas, saca fuerzas
para levantar la testa
è gallardía demostrar.

Que aún siendo preso en galeras,
con el látigo mordiendo
sus costillas, ríe contento
para mostrar su fiereza.

Que aún se lanza cada día
mientras corren los mediocres
derrengados hacia el sobre,
a buscar sabiduría.

Que siempre hallará lugar
para una nueva experiencia
que convierta su existencia
en un viaje singular.

Cuando le encuentre la muerte,
pensará: "hasta aquí he llegado".
Mientras otros piensan: "¿cuándo
servirán el plato fuerte?"

miércoles, 16 de agosto de 2006

¡Aquí os reto, responded!

(www.davidclaudon.com)

Vive Dios queste don Saulo
de puro vago, es dormido:
o non me deja tranquilo
o calla durante años.

¿Acaso ya se ha cansado
el pícaro malandrín
de atormentarme è, por fin,
la mi mente ha abandonado?

¿Acaso ya se cansó
de aburrir con sus monsergas?
¿Acaso marchó de juerga
siguiendo su condición?

¿Acaso - ¡oh, ocaso! - casó,
è la su doña le impide
continuar en estas lides
è a mi suerte me dejó?

Desde aquí mesmo concito
la su presencia: aparezca
è dé la cara vuecencia
fablando o en modo escrito,

pues de acabar lo empezado
es deudor con el que firma
en el pie de aquestas rimas
è siempre fue su escribano.

¡Tomad el guante, Don Saulo!

martes, 25 de abril de 2006

España, Hispania, shpn

http://www.worth1000.com/download.asp?image=44774&display=photoshop



"La Tierra Cunicular"
bautizaron los fenicios
al poquito de arribar
a España en tiempos antigüos.

Tal me mueve a reflexión,
pues errarán, non lo dudo
en la su enterpretación
académicos sesudos.

Que buenos conejos tiene
nadie lo podrá negar:
todo español se detiene
cuando salen a pasear.

Saludan si uno se avista
- aún a riesgo de un esguince -
hasta perdello de vista
todos sus miembros en firmes.

¿Cultivaron los fenicios
el deporte nacional,
con la que quedara a Tiro
o a Sidón, lo mismo da?

Sus esposas, ¿qué dirían
cuando al volver de tan lejos
les contaran que volvían
de "Tierra de los Conejos"?

(Peor sería sin duda,
la reacción de sus esposas
si llamaran a esa ruta
"La Tierra de las Raposas")

¿Fué la española al fenicio
cual español a la sueca?
¿Qué escarceos nos perdimos
por non tener filmoteca?

Quizás con razón se diga
que eran grandes navegantes
si hasta España se venían
para cazar los tunantes.

Así debió caer Tiro,
è que exculpen a Alejandro.
Se mudarían los fenicios
más cerquita, hacia Cartago.

jueves, 20 de abril de 2006

De roedoris fugit




DonSaulo, ¿por qué non fizo
glosa alguna de aquel día
en que fuimos de bebidas
¿Será porque usted non vino?

Aunque non viniera, ¿y qué?
merécese una coplilla
la graciosa aventurilla
que ocurrió con el jersey.

Los Borrachos, a coro





Aunque non fuese al evento,
fabrá poco que decir
si sólo quedó contento
el que se largó de allí.

Que de ustedes, non sé nada.
De Alegría, sé que huyó.
Mas ni una sóla palabra
de todo el que se quedó.

¿Que farían vuesas mercedes
para haber de desterrar
su memoria de sus mentes
è nunca más recordar?

Díganlo, pues non recuerdo
que contaran ni palabra
salvo criticar al muerto
aún tachándole de rata.

È la cosa me preocupa,
pues estando Miguelito
algo pasaría sen duda
digno de un buen chascarrillo.

Venga, cuente, perillán,
è non quede en incitarme
que en el arte de citar
en plaza, no hay quien me gane.

DonSaulo, a puertagayola





Mire, Saulo, usté ya ha estado
en alguna dèstas juergas
emagine que ha pasado
è después glose la nuesa.




DonÁlvar, ensistiendo.





Parco el pase de muleta,
è tan corto se quedó
que cornada è voltereta
se merece el vueso error

Yo ya estuve è las glosé
puntual è una por una
desde ElDoble al Pub aquél,
con cubata o aceituna

Si yo iba, de Araceli
se fablaba o de cartones
è glosábamos del Deivin
memorables actuaciones

Mas si falto, no hay cronista;
se reunen veinte ojos
mas nenguno tiene vista
cuando sólo estáis vosotros

DonSaulo, ahora quejoso






Vaaaaaale

Non estuvo el Miguelín
mas si vino el tal Simón
que le pegó al botellín
y luego también al ron.

Se perdió el Alegría
cual rata desorientada
pero Angulo sonreía
presa ya de la tajada.

El Rodri, que se pasó
con los dobles de cerveza
cuan las copas se marchó
a casa con presteza.

Non podremos olvidar
el paseo que López dio
para aparcallo, al final,
donde antes lo sacó.

Hubo variados regalos,
dádivas è presentes:
espada en forma de falo
è tarjetas repelentes.

En estas que el homenajeado
de repente se esfumó.
Abducido è secuestrado
por efluvios del acohol,

olvidose la zamarra
de color rojo bermejo.
Fue por culpa de la farra
è de huir como un conejo.




DonÁlvar se lanza al ruedo





Olvidòse de contar
el episodio de las gafas
ocurrió despues de mamar
y del paseo de marras

Angulín le arrebato
las antiparras al Rodri
y despues se las cedió
al camarero de estranjis.

Creo que sucedió asín
mas non me hagais mucho caso
pues largo me afectó a mí
ingerir vaso tras vaso




DonSimón, cual espontáneo





Vive Dios que ni en mil años
si el tal DonSaulo viviera
que a su cita respondieran
ambos dos, habría esperado.

Aclarado queda el tema
de poqué non hubo glosa,
agora entiendo la cosa:
el que non vió, non recuerda.

¿Acordaron devolver
al contertulio DonÁlvar
las ocultas antiparras
a la hora de volver?

Lo que hubiera acaecido
comprendo non recordara
(salvo el rumor de "La rata
se nos antoja que ha huído")

Aún así con esta banda
mejor non llevar lentillas
pues robarían sus pupilas
en ausencia de antiparras




DonSaulo, se va lanzando





Por supuesto amigo Saulo,
y en respuesta a su pregunta
creo que fue también Angulo
quien le devolvió gafa y funda

no obstante no fue eso todo
pues para su admiración
no fueron las que traía
sino otras de cotillón

DonSimón, desmelenado





Ya me emagino a Don Álvar
con antifaz embozado
en llamando a la su casa,
pues las llaves ha olvidado.

Ya me emagino a su madre
que se asoma a la mirilla
è gritando que apalanquen
el portón a la familia.

Ya me emagino al mentado
explicando al policía
que las gafas le han robado
sentado en comisaría

Ya me emagino.... ¡diantres,
que yo también llevo dèsas!
Olvidáos de mí, tunantes,
si váis a tomar cervezas.

DonSaulo, horrorizado







Me prestaré, resignado,
a facer glosa é coplilla
del evento, aunque quedamos
en que paguéis otro día:


De roedoris fugit

Allí fue DonÁlvar (Rodri),
Angulo è también Carlitos,
el Alegría y el Deivin.
Non figura Miguelito.

De presentes van cargados:
es día de despedidas
pues Javi se disponía,
como rata, a abandonallos.

Le entregaron los regalos:
primero una espada láser
para que les recordase
pasando muy buenos ratos.

Era la espada retráctil,
o mejor dicho extensible
pues encogida se sirve
è aumenta con gesto fácil.

Ya emaginarán vuecencias
los usos que prometía:
formóse una algarabía,
derramáronse cervezas.

El segundo, una diana
y el deseo de que esta vez
fuera meior al lebrel
è con la empresa acertara.

El tercero fue un muñeco.
Como una premonición,
"¡Es una rata!" - gritó -
el alegre bandolero.

Con este ritmo pausado
fueron cayendo los dobles:
"¡Bébelo deprisa, hombre,
que el resto hemos terminado!"

Con aquello de que "paga
la siguiente el Alegría"
otra ronda se pedían
apoyados en la barra.

Flotaban los pepinillos
anchoas è cebolletas
entre mares de cerveza
en las tripas de los cinco.

Alguien dijo: "Hay que comer.
Que si non comemos nada,
estaremos mal mañana."
(Cual si pudiese estar bien)

"Vámonos al bar de al lado,
que en éste no tienen tapas."
(gritando "el último paga"
salieron escopetados)

Entraron en el local
è pidieron las raciones.
Se pidieron otros dobles
para que puedan pasar.

Canturreaba la tropa:
"Paga el ojomeneado"
al camarero llamando
è pidiéndose otra ronda.

Al cabo de cien cervezas
salió la rata por pies
en dejando su jersey
olvidado en la carrera

Parece cosa de brujas.
¿Do se marchó? non se sabe.
Mas su foto está en los bares.
bajo un cartel de "Se busca"

DonSaulo

miércoles, 29 de marzo de 2006

Un cadaver mutilado por la lepra

Además de sus coplillas,
tiene Saulo algunas veces
unas cosas que estremecen,
como aquesta hestoria antigua:




La lepra mutiló a aquél que, cadáver,
la peste abandonara en esa esquina
iluminada por una luz mortecina
que emitía la farola de mi calle.

Aún dudo si bajé a examinarle
reclamado por su mirada sin vida,
llamado por su boca sin encías
o urgido por su rostro horripilante.

Me aproximé para ver si aún vivía.
Hundidos en un rostro impenetrable,
sus ojos pareció que me seguían.

Los harapos le libraron del pillaje.
Calado, bajo aquella lluvia fría,
pasé largo rato sin tocarle.


La peste sobre Roma se cernía.
Cubrí mi rostro antes de inclinarme
a observar aquel cuerpo que horas antes
la vida por sus venas recorría.

Busqué su muñeca para tomarle
el pulso por si aún hallaba vida.
Sentí como su piel se desprendía
al rozar mi mano con su carne.

Aterrado salté mientras oía
un sonido desde su pecho escaparse.
Quizás un postrer hálito de vida,

Un estridente grito abominable,
que mis oídos hiriente percutía
chirriando en mi cabeza, insoportable.


Sentí cómo me desvanecía.
Mis venas vaciándose de sangre.
Todo el vello de mi cuerpo vi erizarse
a medida que en la oscuridad caía.

Pasados unos eternos instantes,
me desperté al sentir que me cogían
de una pierna y que el pie me retorcían
intentando de mis botas despojarme.

Con horror descubrí que no veía.
En vano intenté incorporarme.
Algún enorme peso lo impedía,

los brazos no podían ayudarme;
aunque intenté gritar nada se oía,
pues mi pecho no podía tomar aire.


Noté como un estremecimiento.
Con los ojos aún cegados por la sangre,
pude oír un sonido chirriante
y sentí iniciarse un brusco traqueteo.

Por efecto del extraño movimiento,
comenzó a moverse aquella masa infame
y mi testa comenzó a liberarse
del pesado lastre que me tenía preso.

Cuando pude, por fin, acostumbrarme
a la escasa luz de aquel lugar siniestro,
mi mirada comenzó a revelarme

el horror que ello encerraba: estaba siendo
trasladado en un carro por la calle
aplastado bajo el peso de los muertos.


Renové horrorizado mis lamentos
apresado por aquella masa horrenda,
a medida que cedía mi ceguera
pude percibir aquél cráneo siniestro:

De sus labios, aún el hedor del aliento
emanaba desde aquella boca abierta,
que dejaba caer en mi pechera
su saliva de un fluido gris e infecto.

Conseguí librar un brazo de su presa
en un último y desesperado esfuerzo,
golpeando a los difuntos con mis piernas.

Empujando, conseguí sacar mi pecho
arañando aquellas ropas harapientas
y sintiendo el crujido de sus huesos.


Intenté subir y alzarme vacilante
sobre aquella montaña de desechos
trepando sobre cráneos y esqueletos,
resbalando por la masa repugnante.

Salté de la carroza espeluznante
topando con mis huesos contra el suelo.
Siguió su senda el siniestro cortejo
perdiéndose en la noche en un instante.

Calado por la lluvia hasta los huesos,
descalzo, lívido y tambaleante
me oculté debajo de un alero.

Descansé a su abrigo unos instantes.
Escuchando aquel fatal cascabeleo
e impregnado de un hedor inenarrable.


Me encontraron siendo bien entrado el día,
Vagando enloquecido por las calles.
Sin rumbo y azotado por el aire,
Aullando como un lobo a su jauría.

Desde entonces, su sonido insoportable
insomne cada noche me visita.
Los muertos desde las sombras me incitan
Instalándose en mi cráneo, abominables .

Desde el fondo de sus cuencas vacías,
Ajenos a mi súplica implorante,
Sus inmutables ojos me vigilan.

Testigo del terror de aquel instante,
Recuerdo de siniestra alegoría,
Es mi cabello cano, oscuro antes.


viernes, 4 de noviembre de 2005

Hestoria de engenua filla por grana capuz tocada

(sepiensa.org.mx)

Érase una vez que había
junto a los bosques, un lar
do una fermosa chiquilla
moraba con su mamá.

Tuvo a bien la suya madre,
pues non les sobraba ropa,
con unos viejos retales
facerle una capa roja.

Cuando corría fermosa
entre los robles è tilos,
"Es Caperucita Roja"
- se admiraban los vecinos.

Un día, que Caperucita
correteaba en su jardín
entre las flores jugando
en su inocencia, feliz,

oyó a su progenitora
llamar desde las cocinas
è fue hasta allí sin demora
por saber lo que quería.

"Por hoy se acaba la fiesta
que has de facerme un recado"
- dijo tomando una cesta
è colgándola en su brazo.

"En aquesta cesta tienes
una pequeña merienda,
con pasteles, miel è leche
que has de llevar a tu abuela.

Mas non cruces por el bosque.
Toma el camino que lleva
entre tilos è alcornoques
cual si fueras a la escuela."

Arrugó el ceño la niña,
pues el camino era largo
è como jugar quería
pensó tomar un atajo.

Internándose en el bosque,
la enfanta correteaba.
Iba recogiendo flores
con las que un ramo formaba.

Era tal su destracción,
que iba olvidada de todo
y en la cuenta non cayó
de que la seguía un lobo.

Apareció de repente,
en cerrándole el camino.
Astuto cual una sierpe
aquestas palabras dijo:

Foto: Eugenio Recuenco(http://www.gianfrancomeza.com)

"¿Do vas tú, Caperucita,
con esa fermosa cesta?"
"Do mora la mi abuelita,
por darle la su merienda"

"Habemus nieta è abuela"
-tragó saliva el bribón-
"en ganando las dos presas
nueso ayuno se acabó.

"Fermoso ramo, a fe mía
el que lleváis a la anciana.
Del río, en la otra orilla
vi un narciso esta mañana."

Despidióse así el rufián
è corrió sin darse tregua
para al enstante llegar
a la casa de la abuela.

Mientras tanto, la inocente
demoróse un poco más
recorriendo la corriente
en su búsqueda floral.

El lobo llamó a la puerta
de la infortunada anciana
è fingiendo ser su nieta
tocó suave en la aldaba.

-"¿Quien llama?"-"Caperucita"
- dijo con voz simulada -
"Pasa, mi nieta querida,
estoy enferma en la cama"

Entró el lobo. En un enstante
devoró a la pobre abuela
entre sus enormes fauces
è disfrazose de ella.

Llegando a casa la niña,
encontrose a un cazador,
que dijo: "Caperucita,
¿has visto al lobo feroz?"

"En el bosque, hace un momento,
vi a un lobo cerca de aquí.
Mas parecía un lobo bueno,
muy correcto è muy gentil"

Marchó el cazador aprisa
preparando su escopeta
è al poco, Caperucita
llegó a casa de su abuela.

Llama bajito a la puerta:
"Soy Caperucita, abuela".
"Pasa, querida está abierta,
¿Me has traído la merienda?"
(www.gslis.utexas.edu)

Se acercaba la enfeliz
hacia el lobo sibilino
mas non pudo reprimir
parándose en el camino:

"Oh, abuelita cuán grandes,
è cuán peludas è negras
de tu gorro sobresalen
enhiestas tus orejas"

"Son por escuchar mejor,
querida Caperucita,
vuesa cantarina voz
que nos colma de alegría"

Non bien un paso se acerca
hacia la cama la enfanta
è de nuevo para en seco
inquiriéndole extrañada:

"Sobrecógenme esos ojos
de tan brillantes pupilas"
"Brillan" - le responde el lobo
"por veros tan bien crecida."

Aún se acerca temerosa
è llegándose a la cama
le pregunta temblorosa
a la venerable anciana:

"Abuelita, sobresalen
de su boca unos caninos
que en mi egnorancia se antojan
puñales de doble filo"

En aquesto salta la fiera
sobre la pobre chiquilla
è de un bocado se aprieta
a cesta è Caperucita.

Hay quien dice que después
alertado por los gritos
vino el cazador aquél
è tal entuerto desfizo.

Otros dicen que se escucha
aún al lobo feroz
que por las noches aúlla
de tan grande endigestión.

È quien jura que en tal cuento
falta una escena de cama
è que non es tan cruento
salvo a oídos de las damas.

Como sea: si en un bosque
vuecencia a un lobo encontrara,
dónele el ramo de flores
è corra llamando a un guardia.

(espanol.geocities.com/renaultoriginal/varios/curiosidades)

miércoles, 19 de octubre de 2005

Crónica de una Puercopa anunciada II Parte




Ya se reanuda el encuentro,
pero aquí se vino a ver
que para hacer un buen juego
lo mejor es non beber.

Coge el balón un Gafotas.
A todos se regatea,
tira a puerta la pelota
è se va hacia la nevera.

Sacan los Tontos del centro;
el mejor lleva el balón.
Queda solo ante el portero,
pero sufre un resbalón.

Ahora los Gafotas sacan,
è tres cuartos de lo mismo:
esquivadas las patadas
meter el gol fue sencillo.

Los porteros, a por uvas,
pero de las de Dionisos;
si en los corners los empujan
destilan litros de vino.

Los defensas, a la sombra,
facen castillos de latas
é las tiran entre bromas
al delantero que avanza.

¿Delanteros? Sin problemas,
aunque sin respiración.
Bombona oxígeno a cuestas
van persiguiendo al balón.

Sujetándose un costado,
un defensa de los Tontos
mete un fuerte pelotazo
con la canilla hacia el fondo.

¡Gol de nuevo! una ovación
arranca de la parroquia,
mientras el su corazón
se le escapa por la boca.

Un Gafotas, despistado,
va a la banda maldiciendo
è pregunta al colegiado
si vio un hígado corriendo.

Por fin, alguien responsable:
un defensa Tontorrón
se acerca a la banda: "¡Padre,
deme ya la extremaunción!"

Menos mal quen este juego
cuando te han metido gol,
te toca sacar del centro,
è flaca es la oposición.


El que más se desespera,
el que pide el cambio ya,
es el marcador, pues lleva
más labor que los demás.

Ocho a ocho, rumorean
público è animadoras
que han perdido ya la cuenta.
Los otros piden la hora.

Susana pita el final.
É se monta en la nevera
una melé criminal
que disuelven con manguera.

Con lágrimas en los ojos
agradecen se termine
egual Gafotas que Tontos,
entre jumeo de tachines.

La anfitriona, todo estilo,
les ofrece su piscina.
Mas les recuerda: prohibido
mezclar aguas cristalinas.

"¡Que ni el cuerpo de bomberos!"
- chillan las animadoras
mientras quedan casi en cueros
Tontorrones è Gafotas.

El deporte es muy cansado.
Ahora hay que recuperar
los líquidos que han gastado.
(A Coro):"¡Vamos al bar!"

En fin, fue competición
de beber más que partido.
Sólo hubo una lesión,
é algún fígado perdido.

A Don Saulo le tomaron
juramento de glosar
el partido, acorralado
contra la barra del bar.

È como Saulo es así
è un pacto entre caballeros
nunca deja de cumplir,
este lance está resuelto.

martes, 18 de octubre de 2005

Crónica de una Puercopa anunciada I Parte





Gafotas è Tontorrones,
a la hora convenida,
se presentan en calzones
en el campo de María.

Son las cinco de la tarde,
el sol inclemente azota.
Remolonean pues nadie
quiere salir de la sombra.

Pelotean sin descanso.
"Sólo para calentar"
-dice Carlitos a Saulo-
como si pudiera helar.

Dos horas dando patadas
a la maltrecha pelota
que dejan casi agotadas
cervezas è cocacolas.

Van de grana los Gafotas,
mas juegan sin anteojos,
è se pasan la pelota
tirando hacia el bulto rojo.

En cambio, los Tontorrones
van vestidos a su aire
con tal mezcla de colores
que non los distingue naide.

Dicen las animadoras
Que ellas van uniformadas:
que debajo de la ropa
non lleva nenguna nada.
Entre el público presente,
la nenita de Raúl,
Don Ángel, el disidente,
è quien imaginas tú.

Al fin comienza el encuentro.
Marca Susana el inicio,
vestida para el evento
fashion, provista de pito.

Es la anfitriona invitada
a facer saque de honor,
que resuelve con patada
que casi le da al balón.

Acto seguido se lanzan
los dos equipos a fondo,
esquivando tarascadas
entre las nubes de polvo.

Lleva el equipo Gafotas
el balón en montonera,
que non se ve la pelota,
tal es el bosque de piernas.

Corre el Ciego por la banda
esquiva una entrada, dos,
se la pasa al Antiparras,
y el Lentillas marca ¡gol!

Uno a cero. Ya se oyen
desde el equipo contrario
cómo se elevan las voces:
"¡el árbitro está comprado!"


Pero de nuevo la suerte
de los Gafotas arrecia:
un balonazo en la frente
fue remate de cabeza.

¡Dos a cero! ya se impone
la gran superioridad
que el eqipo de la ONCE
muestra sobre su rival.

A todo esto, Don Saulo
-que ejerce de utillero-
cuida de que demasiado
non se derritan los hielos.

Si se enfría una cerveza,
raudo parte a vaciarla
non sea que la nevera
se constipe de albergarla.

Llega el tercero: un defensa,
resbala con el sudor
è un Gafotas aprovecha
para marcar otro gol.

Ya llevamos diez menutos,
è por encima del barro
alguno de los Gafotas
la su lengua va arrastrando.

"¡Vaya comienzo explosivo!"
-se comenta en la parroquia-
"veremos si éste excesivo
esfuerzo no se les nota."

Dicho è fecho: a un Gafotas
que la su lengua arrastraba
le han quitado la pelota
è ya corren por la banda.

Chuta el Tontorrón al centro
con tal suerte que se cuela
entre los pies del portero
que no ha cerrado las piernas.

¡Tres a uno! los Gafotas
están pagando el esfuerzo,
è si viene la pelota
más de uno se hace el muerto.

Una liza en la defensa
deja a Don Pablo Fernández
con una herida de guerra,
manando abundante sangre.

Mira que lo dijo Saulo:
estos juegos de balones
terminan, amigo Pablo,
entre heridas è dolores.

Se produce una refriega:
luchan contra el utillero,
que protege la nevera
del acoso de los perros.

Siete cervezas después
vuelve a iniciarse el encuentro,
dejando al herido aquél
en el banquillo por muerto.


Siguen los Tontos su racha:
meten un gol por arriba
cuando el portero se agacha
a recoger sus lentillas.

Al poco, sacan un córner.
("desquina", dí el colegiado)
Lo sacan los Tontorrones,
è meten gol con la mano.

"Pero... árbitro, ¿estás ciego?"
- tienen guasa los Gafotas -
A lo que responde:"¡Quietos,
o saco tarjeta roja!"

Antes de que caiga el cuarto,
¡Fin de la primera parte!
É se van hacia el descanso
contentos con el empate.

Es ahora la nevera
la que sufre los horrores
de tremenda montonera
de público è jugadores.

Agotadas las cervezas,
le piden a la anfitiona
que rellene la nevera
de ginebra è cocacola.

"Hay cerveza sin alcòl"
-vocea al fondo el Tío Saulo-
mas le responden: "mejor
cubatas en vaso largo"

Perdida ya la amistad
al ataque sin vergüenza
se lanzan sin pestañear
amigos desde la escuela.

"Venga, señores, dejemos
por un momento el alpiste
ì el encuentro continuémos.
Non quiero que se despisten"

Esto decía Susana,
de colegiado investida
pero la miran sin ganas,
enganchados a las birras.

¡Sus è al árbitro, manteallo!
se oye una voz familiar.
El tal Saulo así a logrado
otra birrita alcanzar.

Al fin entre hipos i eses
se deciden a empezar
aguarden vuesas mercedes
que el cuento continuará.


FIN DE LA PRIMERA PARTE

jueves, 13 de octubre de 2005

Avance de la Puercopa

Dentro de las coplillas famosas, se impone la reedición de la serie dedicada al partidillo de la renombrada Puercopa de fútbol.

www.efdeportes.com



Con ilusión lo esperamos.
Ya el partido se demora.
Los grupos están formados:
Tontorrones è Gafotas.

Don Álvaro, intrépido è bravo,
- que es quien todo lo organiza -
a su Gafotas amado
exhorta para la liza.

Él sólo en líder se erige
desafiando al destino
que le reserva un esguince
como la copa de un pino.

Por tanto no es menester
que se le apliquen con fuerza:
¿Quién quiere penalti hacer
si la lesión está en puertas?

No saldrá incúlome - digo -
la región canicular
de los hados, el destino
è patada por detrás.

Me refiero - ¿en qué pensaban? -
a una de sus canillas.
que ya veo que asociaban
'canículas' con 'canicas'.

Preparen, pues, un reserva
que faga de capitán
cuando al banquillo se vuelva
Don Álvaro a reposar.




Verán jugar a Don Saulo:
(con los palillos del bar,
pues él prefiere un buen trago
a patada por detrás.)

Mas comprendan a su amigo,
que non encuentra placer
en, con diez en calzoncillos,
tras de una bola correr.

Además, mucho me temo
que tendremos que llamar
a ambulancias è galenos.
Cuenten con èl para tal.

Ya que a cuantos no sabemos
esta vez sucederá
que se encuentren afectados
por la amnesia habitual,

tras el memorable duelo
un cronista es menester,
para que recuerden luego
las peripecias de ayer.

Aquí encontrarán de nuevo
a Saulo, el de Calzasverdes,
el ensigne coplillero
de los nuesos quehaceres.

Resumiendo: por un tubo
Están previstas lesiones,
porque patada es a fútbol
como ladilla a ...

Saulo



"¡Ave negra de mal agüero!
me predecís una lesión,
pues yo auguro en vuestro agujero
entrada de martillo pilón.

Aún estais a tiempo,
poneos las katiuskas
y dad a la gente ejemplo
de vueso arte, digno de Puskas

Déjanos ser testigos
de vuesas deportivas proezas
y luego como amigos
tomemos las cervezas"

Álvar.



Ferenc Puskas (www.probertencyclopaedia.com)

¡Oh, Don Álvar de Rodrigue!
¿Tanto mal os deseáis?
¿Vos, de Gafotas el líder,
a que juegue me animáis?

Antes martillo pilón
insertado en esa parte
que Saulo con el balón.
Es lo que he de desearte.

É por vueso bien lo digo,
pues si tocara balón,
perdería a mis amigos,
amén de escupir pulmón.

De joven ya era yo
campeón de llevar agua,
del banquillo morador,
adalid de la toalla...

Cuando los niños echaban
a pies a quien escogían
al último que le tocaba
se hacía la piesectomía.

Es mi estilo, enconfundible:
tal mi expresión canillar,
que de tal irrepetible
el resto se iba a mear.

è mis carreras graciosas,
trotecillos por la banda,
dejarán por salerosas
a de un asno viejo nalgas.

Eso si, con el balón
dejo las bocas abiertas,
pues cuando apunto a un farol
se defenestra una vieja.

Ruego, por tanto, non pongas
a Don Saulo en ese brete,
si no queréis que el Gafotas
pierda cero a diecisiete.

lunes, 26 de septiembre de 2005

Carreras è carruajes





Ya fue hipólito DonSaulo
de las huestes macedonias
a las órdenes del Magno
compartiendo sus victorias.

Èl salió de Cartagena
cabalgando junto a Aníbal
que elevó hasta la leyenda
su invicta caballería.

Fue un equites de Julio,
auriga de Belisario,
desde Hispania hasta el Danubio
a los bárbaros frenando.

Junto a Eutiquio muchas veces
venció con los Verde Puerro
recibiendo los laureles
de manos de El Carnicero.

En día que Justiniano
el hipódromo cerró
en la dorada Bizancio,
el tal DonSaulo emigró.

A lomos de un dromedario
tras cruzar la ardiente Arabia
lloró a su pobre Carthago,
í entró con Tarik a Hispania.

En Córdoba la Sultana
desfrutó de los serrallos,
su Biblioteca è sus cuadras
de magníficos caballos.

Después de los bereberes,
è antes de lo de Boabdil,
cabalgó junto a las huestes
del famoso Mío Cid


Tras la gesta de Colón
cruzó el mar hasta las Indias
è al continente llevó
la nueva cabaña equina

Sacó fruto a la afición
en tiempos de los torneos
è alguna vez conquistó
de noble dama el pañuelo

Fué más tarde campeón
en los Campos Elisèos.
(hasta la Revolución,
que anuló tales eventos)

Él desputó algunos Derbies
desde Liverpool a Londres
para placer de las ladies
è ruina de algunos lores.

Llegado el tiempo de Fangio,
de Agostini, de Angel Nieto,
decidió mudar Don Saulo
hacia el caballo de fierro.

En Silverstone, Nürburgring
en Magny-Cours o Estanbul,
en Monza,Spa, Hockenheim
Imola o Kuala Lumpur,

ha gozado el perillán
la su frenada apurando,
achuchando en la chicán,
hasta la bandera a cuadros.

È al egual que es Montecarlo
el circuito más famoso,
hoy reconoce Don Saulo
que no hay nadie como...




miércoles, 21 de septiembre de 2005

De la nuesa visita a Manzanares del Real










Fui con mi filla ì esposa,
mi cuñada è mi sobrino
a visitar de mañana
la villa de los castillos.

Manzanares del Real,
villa de rancio abolengo
que el Marqués de Santillán
honrase con su gobierno.

Su lago es de limpias aigüas
è rodeado de flores.
(sintió prisa en mi cuñada
por facer aigüas menores)

"Veamos la fortaleza,"
-dio la mi esposa en fablar-
"Do habitó en la Edad Media,
el prohombre Santillán."


Qué tapices, qué belleza,
è cuan antigüos salones.
(¡Por cuan angosta escalera
bajé de los torreones!)

Las pétreas armaduras
bruñidas nos saludaban.
(A admirar sus partes duras
dedicóse mi cuñada.)

-"¡Voto a Bríos!" -dijo ella
de su dureza prendada.
(palpando dèsa faldilla
do colgaban la alabarda)

"Si aquestas son las faldillas,
¿cómo es la cota de malla?"
(palmeaba la muy pilla
è sus ojos bizqueaban)


Por almenas sube è baja;
ficimos retratos mil
en el scriptorium mapas
fabía en román paladín.

Fue al terminar el periplo
do dimos cuenta temprana
de cervezas é de tintos,
è callos con pan de hogaza.

"¡Por fambre me vendería!"
-afirmaba la mi esposa-
"Busquemos hospedería
donde resolver la cosa."

Fuimos, mas con tal desgracia
Que llegados a taberna
Nenguna caía en gracia,
O la demora era eterna.

-"Aunque por Dios sea maldito
Ya que hoy es Viernes Santo,
me comería un cabrito
con tal de no esperar tanto"

Cuando acabose la espera,
rugían nuesos enfantes:
-"¡Comida-merienda-cena!"
jalando como feriantes.


El vino, agrio è agüado.
El cabrito, burra vieja.
Ojalá hubieran pasado
por aigüa aquestas mollejas.

Cuán ensulsa la ensalada;
los dulces, de pura cera;
la morcilla, mala è cara;
faltó al licor la hospedera...

Pero sí llegó a su tiempo
la misiva con la cuenta.
Fice mil è un aspavientos,
hasta lloré a la mesera:

"¿Cien maravedís demandas?"
-en blanco puse los ojos-
"Si non hemos roto nada..."
-despedíme de mi oro

Dejóme la bolsa flaca
quedó mi panza vacía.
Del mal trago de pagalla
pasé dolor de barriga.

En tomando el carruaje
a toda prisa partimos,
non fuera que otro desastre
nos deparara el destino.



Escuchad mi moraleja:
Si visitáis Manzanares,
no olvidéis facer reserva.
primero, en un restaurante.

viernes, 16 de septiembre de 2005

Del tal Saulo patinazo


Se me ocurre esta coplilla
para asín poder glosar
este dolor de costillas,
que saqué de patinar:

Iba Don Saulo contento,
a su filla acompañando,
a patinar sobre el hielo
más eluso que abrigado.

Creíase el interfecto
con su juvenil talante
que su físico era eterno
è aún exento de achaques.

Calzáronse los patines
que demostraron ser más
torturadores perniles
que botas de patinar.

Salieron al hielo ufanos:
allá va Saulo faciendo
aspavientos con los brazos
como molinos de viento.

Decíale a la su filla:
"dame la mano non sea
que te caigas, hija mía,
en esta resbaladera"

Mas el destino, cruento,
se encargó de demostrar
que del citado sustento
él necesitaba más.

La su filla, escopetada,
sale al instante al albero.
Patina como una bala
dejándole boquiabierto.

Por tanto, el de la perilla
ha de tirar de coraje
è se lanza a perseguilla
iluso cual kamikaze.

¡Albricias! lleva tres metros
è aún continúa en pie
deslizándose en el hielo
tan ligero como un buey.

"¡Cuidado!"-escucha a su lado
è pasa como un cometa
su filla, que ya le ha dado
a la pista cinco vueltas.

Se pica:"¡No ha de quedar
en entredicho mi hombría!
¡Que non me pueda tachar
de cobarde la mea filla!"

Furioso mueve los brazos,
è más parece que rema
que patina mi buen Saulo
iniciando la carrera.

Un patín se queda atrás
è con patético gesto
en el hielo viene a dar
con sus miserables huesos.

"Non pasa nada, a cualquiera
se le escapa una caída"
- piensa mientras observa
de reojo a la su filla.



"Papito, ¿te has hecho daño?"
- pregunta muerta de risa -
"No, amor, estaba probando
si estaba fría la pista.

È has de tener cuidado,
non te vayas a caer,
pues según he comprobado,
está bien fría, pardiez."

Tras sacudirse la nieve
de pantalones è guantes
se despone el inconsciente
a hacer gala de su arte.

Non bien acaba una vuelta
cuando...¡otra vez al suelo!
Tras cómica pirueta
tirado acaba en el hielo.

Esta vez, más precavido,
sólo mira de soslayo
è vuelve a ver a su filla
que se revuelca a su lado:

"Papi, se hace de pié"
- regocíjase tunante -
"¿No te puedes sostener
levantado ni un instante?"

Don Saulo suda de firme.
Embutido en mil ropajes,
endereza los patines
intentando levantarse...

¡Volantín è pirueta!
Cual acróbata de circo
sube al tiempo las dos piernas,
aterrizando de pico.

Cuando al fin se pone en pie,
decide: "doy otra vuelta
è me siento junto a aquél
que se ríe de mis penas"

Ya toma velocidad.
Lanzado va por la pista,
cuando le vuelve a pasar
que un patín se le despista.

Bruscamente gira el cuerpo
para evitar la caída
è que su filla, de nuevo,
se desternille de risa.

Entonces llega el crujido
a la altura del costado.
Don Saulo piensa: "Dios mío,
¿porqué me has abandonado?"

El dolor llega al instante,
como el trueno tras el rayo.
Saulo palpa con los guantes:
"El costillar me he quebrado"

Como no ha caído al suelo,
lo da por bien empleado
por no acabar en el hielo
a la audiencia deleitando.

Tieso cual palo mayor
se dirige a la salida
sin mirar alrededor
ni facer caso a su filla.



Se derrumba en el asiento
palpándose el costillar
sin que se le escape un gesto
con tal de disimular.

"Muerto soy, dèsta me entierran"
- rumia para sí el finado -
"Lo que non sufrí en la guerra,
agora lo estoy pagando."

Ya sentado è sin resuello,
sigue observando a su filla
que se mueve por el hielo
cual en mar la pescadilla.

De vez en cuando le mira,
le sonríe è le saluda.
Devuèlvele la sonrisa
el buen Saulo mientras suda.

Por fin se acaba el tormento,
è ya es hora de comer.
"Por mi, tomaría ungüento
de arnica" - discurre él.

Llegado hasta el su castillo
se derrumba en la butaca
mientras piensa: "Estamos listos,
ahora empezarán las guasas"

En efecto, todo el mundo
o le recuerda la edad
o le dicen que es un burro
por ponerse a patinar.

Él protesta: "Me hice daño
mas fue por non ir al suelo
è aún me sobran redaños
para ententallo de nuevo"

Mientras masculla entre dientes:
"Irá el próximo día
Santa Rita de los Peines
a cuidar a la chiquilla."

martes, 13 de septiembre de 2005

De Don Tiago en el castillo





Ya va Don Tiago emergiendo
desde su oscura morada
hacia el mesmísimo cielo,
lugar que Saulo le guarda.

En homenaje a ese ingenio,
que hoy lo mesmo es espada
que mañana risa è juego
è pasado es almohada,
les publico aquí este cuento.

A esta hestoria emaginaria
diòme pie face algún tiempo
mi DonTiago, una mañana
al contarme que a un evento
en Real Castillo marchaba.

Desculpad si, como siempre,
el tal Saulo emprovisaba
è su lengua de mil sierpes
a menudo se liaba.


(salamancaturismo.com)

Aventuras de Don Tiago
en el Castillo del Buen Amor


Fueron Don Tiago i esposa
- incitados por su hermano -
a Salamanca la Hermosa,
patria del ínclito Saulo.

Decidieron hospedarse
en un cercano castillo
donde habrán de disfrazarse
con ropas de corte antigüo.

Las dijeron: este sitio
solo tiene luz de velas
ya veréis que divertido:
como la antigua realeza.

Bajo la luz de la luna
detienen el carruaje.
Escudriñan la penumbra:
¡alguien se sube al pescante!

Tras una capa iba oculto
de color endestinguible,
enano, feo è chepudo,
de noche, casi envisible

Como por arte de magia
saca un candil encendido
que estaba oculto en la capa
(¿será por el calorcillo?)

Con extraña reverencia
a Doña Mari se acerca
intentando abrir su puerta.
Ella el seguro bloquea.

Se emboza tras la capucha,
mas a la luz de la vela
una ausente dentadura
de grandes encías muestra.

(www.dvdbeaver.com)

Despues de la extraña mueca
a modo de bienvenida,
inicia otra reverencia
è andando hacia atrás recita:

"Su señoría descienda
tranquila del carruaje
que aunque bien feo mi menda
nunca se ha comido a nadie"

Baja Doña Mari al rato,
temblando cual flan de huevo
y entre dientes mascullando:
"pues sí que es feo el portero"

"A su servicio, soy Aigor.
Permítanme su equipaje."
(Abre el portón mi Don Tiago
è se lo alarga al instante)

"Síganme ustedes" - afirma
arrastrando las maletas -
mientras Don Tiago patina
por el barro tras la vela.

Un trueno estalla en el cielo,
mas no amenaza tormenta.
Doña Mari, del estruendo,
le salta a Tiago a la chepa.

Así van cruzando el foso:
primero, pasa la vela;
detrás viene el mayordomo
arrastrando las maletas;

mas atrás, formando un grupo
de curiosa silueta
vienen Tiago è Doña Mari.
(esta última, en su chepa)

Golpea el enano la aldaba
y en el vacío resuena.
Chapoteando en el fango
nuesos amigos esperan.

Un crujido a yerro viejo
terminado en fuerte golpe,
acompañado al momento
con el chirriar de los goznes

anuncian a los calados
que van a ser recibidos.
Ambos avanzan temblando
por el tal Aigor seguidos.

La luz de los candelabros
arroja luz sobre el hall,
tan grande como un estadio
è frío como glaciar.

Entre las sombras cambiantes
por efecto de las llamas
que el viento mueve, constantes,
creyó ver Tiago fantasmas.

Da codazos a su esposa,
que en su chepa sigue izada,
y que a este paso le ahoga
a su pescuezo aferrada.

"Bájese ya, mi señora,
è non tema a los fantasmas.
Son sólo unas pocas sombras
acuciadas por las llamas."

Desciende Mari, despacio.
È por fin suelta su presa
de la garganta de Tiago,
que medio ahogado boquea.

Según pone un pie en el suelo,
de entre las danzantes sombras
emerge, de carne ì hueso,
lo que parece una moza.

(www.notodohoteles.com)

Del corpiño medieval
el pecho escapar intenta.
Luce un blanco delantal
è la cabeza cubierta.

"Muy buenas noches, señor.
Les echábamos de menos.
Síganme hasta el torreón,
do se encuentra su aposento"

Entrégales un candil:
"Non vayan a tropezar.
La escalera tiene mil
escalones, nada más."

Sube la moza primero,
Doña Mari la siguiente,
Don Tiago toca el trasero
de su esposa, con su frente.

Aún se alegra: "menos mal
que no puede con las piernas
o acabaría por dar
su talón en mi entrepierna"

Cierra el séquito, ascendiendo
el chepudo maletero
que arrastra entre juramentos
las maletas por el suelo.

Cuando llegan al final
del angosto torreón
amenaza clarear.
Exahustos están los dos.

"Su aposento" - dí la moza
entregándoles la llave
de puro yerro, herrumbrosa
que pesa doze quintales.

Don Tiago mete la llave
mientras piensa: "¿para qué?
por la cerradura cabe
hasta mi esposa de pie"

Aigor suelta las maletas
según entran en la sala
è se marcha con su vela
sin decir una palabra.

La moza - y su mostrador -
les dice: "cierren la puerta
cuando estén dentro los dos,
è non abran si golpean."

Por tan extraña advertencia
iba Tiago a preguntarle
pero al irse a dar la vuelta
allí non quedaba nadie.

Se acerca a las escaleras,
escudriñando el vacío
mas ya non se ve la vela
ni se escucha ningún ruido.

www.notodohoteles.com

Se vuelve al cuarto extrañado,
do Doña Mari le espera
sujetando el candelabro
pegada a la misma puerta.

"Tia-ago" - balbucea la pobre -
"He visto moverse algo"
"Serán las sombras" - responde
poco convencido Tiago.

Avanza con gran cautela
intentando eluminar
la habitación con la vela.
Da dos pasos, nada más.

Al instante, suena un ruido
como si alguien corriera.
Pensó - "quizás sea un chiquillo
que está jugando ahí afuera"

Toma a Mari de la mano
elevando el candelabro.
Ahora, que está iluminado,
non parece tan macabro:

La sala es espaciosa.
Las paredes de sillar,
el suelo de pura losa
pulida por el pasar.

El techo queda tan alto
que sólo ve, bizqueando,
un poco de artesonado.
Parece labrado a mano.

A su espalda está la puerta.
Junto a ella, un escritorio
de apolillada madera
do escribieron El Tenorio.

A su izquierda hay un tapiz
gótico, si no es más viejo,
en el que se ve un jardín
è alguien bailando en el centro.

A su diestra, una ventana.
Más diría, un agujero.
Es más estrecha que alta;
el muro es de metro y medio.

Frente a ellos, aunque lejos,
está la otra pared
más o menos a diez metros,
y una cama con dosel.

Temblorosos se aproximan
y a medida que se acercan
observan que las cortinas
del dosel cuelgan ligeras.

Tanto, que el aire las mece
cual si alguien las moviera
Tiago dice: "Me parece
que es el aire que se cuela."

Mari le clava las uñas,
clavada ha quedado al brazo
y con tal fuerza le estruja
que hasta el hueso han alcanzado.

En ésto estaban los dos,
llegándose con sigilo
al su tálamo de amor
cuando se escucha un gran ruido.

Al dosel se precipitan
sin volverse ni a mirar.
Atraviesan las cortinas
que se abren al pasar.

Caen en un lecho mullido,
de gran altura y tan blando
que quedan del todo hundidos
en una trampa atrapados.

Tiago intenta levantarse
Mari, histérica patea.
pero la mullida carcel
impide que ambos se vean.

(www.notodohoteles.com)

Separados por quintales
de lanas y de algodón,
ambos intentan zafarse
del abrazo del colchón.

Por fin Tiago se incorpora
separando las cortinas.
Se cerró la puerta sola,
tal fue toda la desdicha.

La maleta aún espera
junto a la puerta cerrada
y con la luz de las velas,
parece cual si bailara.

"Vamos a abrir la maleta"
- dice mientras da la mano
a su esposa que aún se encuentra
en el hoyo, braceando.

Con grandes pasos se acerca.
"¿Quien dijo miedo?" - sacando
pecho como una estanquera
de Fellini va avanzando.

Tira del asa con fuerza,
mas no se mueve ni un palmo.
"¿Que has metido en la maleta?"
- inquiere a Mari, gritando.

Mas la respuesta non llega,
è Tiago se está cabreando
"Que ¿qué has puesto en la maleta?"
repite Tiago, gritando.

Ve que Mari está muy quieta.
A través de las cortinas
Tiago ve su silueta
como en granito esculpida.

Abandona el equipaje
è se dirige al dosel
preguntándole: "¿Qué haces?"
Mari no le mira a él.

Tiene la vista clavada,
los ojos de puro vidrio,
en la cercana ventana,
a la espalda de mi amigo.

Despacio se da la vuelta
è ve una sombra furtiva
que, en dirección a la puerta,
por el suelo se desliza.

"¡Ya estoy harto, voto al cielo!"
Salta otra vez de la cama
pero la sombra del suelo
vuelve rauda a la ventana.

"¿Lo has visto?" - dice su esposa -
"Era un fantasma, seguro.
Tenía una faz horrorosa
y cruzó por ese muro"

"¡Qué fantasma ni fantasma!"
- dice Don Tiago, enfadado -
"El cierre de la ventana
debe de estar oxidado.

Empiezo ya a estar bien harto
de tanta cosa tan vieja.
Voy a pedir otro cuarto
sin cortinas è sin velas.

Si hubiéramos reservado
en el Hilton, como todos,
estaríamos gozando
del jacuzzi como locos.

Que si rollo medieval,
que si fiesta de disfraces,
ya verás como, al final,
no habrá ni donde lavarse."

Su discurso causa efecto
en Doña Mari, que mira
al su alrededor de nuevo,
è que una mueca perfila:

"Es cierto, ¿dónde está el baño?
¿No era individual?
No digas que para usarlo
se turna aquí el personal..."

"Es cierto: reclamaremos.
Yo quiero otra habitación.
Con baño y tele, diremos,
y con un buen ascensor.

(www.notodohoteles.com)

Y el teléfono, ¿lo has visto?
llamaré a la recepción.
Que nos lleven a otro piso,
a una buena habitación.

Se pone Mari a buscarlo.
En la mesilla, no está.
Tiago toma el candelabro
por poder ver algo más.

Lo sujeta bien en alto.
Non llega luz al final.
Se dirige allá mi Tiago
a quitar la oscuridad.

"¿Dónde habrán puesto al maldito?"
Calla: dos ojos de gato
dorados el observan fijo
bajo un mueble agazapados.

Se acerca el valiente Tiago
que de sustos ya está harto
arrimando el candelabro
a desalojar al gato.

Mas no hay nada, o el tunante
de tal forma se ha escondido
que no puede echarle el guante
ni ver dónde se ha metido.

Abandonando la caza
se vuelve a echar un vistazo
pero en los muebles no hay nada.
¿Dónde estará el aparato?

Va a dar la vuelta a la estancia
a la pared arrimado
cuando percibe a su espalda
otra vez, un ruido raro.

Es Mari, que ahora su boca
con sus manos ha tapado
y que mira, como loca,
otra vez al empedrado.

¡Ya está otra vez el espectro!
Hacia él se va Don Tiago.
Como arrastra por el suelo,
intenta en vano de pisarlo.

"¡Es una sombra, tan solo!"
Pero, ¿qué la ha provocado?
como la boca de un lobo
se encuentra el artesonado.

Sube encima de una silla
alumbrando todo el techo.
Al momento, trastabilla,
porque non puede creerlo:

Todo aquel artesonado
es un relieve completo
de un satánico retablo:
demonios bailan con muertos.

Mira a Mari boquiabierto,
pero ella non le mira.
Con los ojos muy abiertos
aférrase a las cortinas.

En esto, les sobresalta
otro familiar sonido:
es el móvil, que descansa
en el fondo del bolsillo.

Oye la voz de su hermano:
"¿Dónde estás, en carretera?
¡Que te estamos esperando
aquí la familia entera!"

"Que, ¿dónde estoy, me preguntas?
¡En el maldito castillo,
luchando con la penumbra
è medio muerto de frío!"

"¿En el castillo? Imposible.
Si te estamos esperando
sentados en los jardines
è por aquí no has pasado."

"¿Jardines? Non ví ninguno.
Aquí he visto solamente
un foso más bien oscuro
è non ví a ninguna gente"

(www.notodohoteles.com)

"Tú me estás tomando el pelo.
¿Estás en la habitación?
¿Cómo has pasado sin vernos
a coger el ascensor?"

"¿Ascensor?¿Estás de guasa?
Subimos mil escalones
siguiendo a una moza rara
que enseñaba los pezones..."

"Venga, Tiago, estás de broma.
Yo no he visto a nadie así.
Y pronto será la hora
de comenzar el festín.

Las luces van a apagarse
sólo quedarán las velas
la gente va a disfrazarse,
¿dónde están las escaleras?"

"Pues según hemos entrado
parten justo a la derecha"
"En la entrada estoy yo, Tiago,
y no hay ninguna escalera"

"¿Y al chepudo, ¿no le has visto?
¿No ha salido a recibirte?"
"¿El chepudo? Mira, chico,
nunca oí excusa más triste."

La conferencia se corta:
la batería se ha agotado.
Va a la ventana è se asoma.
Lo que ve le deja helado:

Afuera, todo es penumbra.
No hay luz ni en el horizonte,
sólo el viento, que susurra.
Juraría que su nombre.

Entre jirones de niebla
aparece ante su faz
como un rostro, que se eleva
y que susurra a la par:

"Tiago, Tiago, ven a mí;
salta desde esa ventana
por donde un día caí
cuando era moza lozana"

La niebla ententa atrapallo.
Lanza el móvil contra ella
mas la atraviesa, volando.
Suena una risa perversa...

Sale corriendo por fin.
Enganchando a Mari al vuelo
y dejando tras de sí
el equipaje en el suelo.

Descienden los escalones.
Más que de pie van rodando
entre gritos y empujones
a los santos conjurando.

Irrumpiendo en el salón,
corren hacia la salida
sin fijarse en la reunión
que a sus espaldas había:

Unos seres transparentes,
cual de vapores compuestos
danzan, ríen, se divierten,
alrededor de un gran fuego.

Tiago tira del cerrojo
que pesa como un demonio
Mari mira de reojo
y ve que vienen los monstruos.

Hinca uñas al momento.
Don Tiago, pega un respingo
el cerrojo queda abierto
è fuyen, enloquecidos.

Sin mirar siquiera atrás,
resbalando por el fango,
llegan al fin donde está
el carruaje esperando.

Arranca raudo y veloz.
Las ruedas despiden barro
que atraviesa sin tocar
a aquellos espectros blancos.

A base de acelerar,
poco a poco va dejando
a los espectros atrás,
hasta que salen del fango.

Cuando, ya en la carretera,
mira a su retrovisor,
no ve nada: pareciera
que fue todo una ilusión.

www.notodohoteles.com

Un cartel a su derecha:
"Castillo del Buen Amor"
apunta a una carretera
que va en otra dirección.

La toman y al poco rato
aparece otro castillo
por un jardín rodeado
con miles de farolillos.

La banda toca en la puerta,
con atuendo medieval
parécese que la fiesta
acabara de empezar.

En efecto, según llegan
sale su hermano a abrazarle:
"Tiago de mis entretelas,
¿Dónde estabas? Llegas tarde"

Mira a Mari, y adivina:
"¿Se ha puesto mala, señora?
Tiene cara de enfermita,
pálida è hasta ojerosa"

"Venga, sacad las maletas
que el jolgorio va a empezar"
Rindiéndose a la evidencia,
Don Tiago va a confesar:

"No tenemos ya maletas.
Las tuvimos que dejar
al salir a la carrera
de aquel horrible lugar"

"Venga, Tiago, deja el rollo.
Que lleges tarde, lo acepto
mas non me trates de bobo
endosándome ese cuento.

Si a través de tu cristal
estoy viendo tu maleta...
abre ya el portón de atrás
è dejémosnos de tretas"

Abre Tiago el maletero,
baja incrédulo a mirar.
Las maletas, en efecto,
se encuentran en su lugar.

"Tan sólo ha sido un mal sueño,
me lo he debido inventar.
Pero..." - busca con empeño -
"y mi móvil, ¿dónde está?"

Mira a Mari: es como cera
Toca su brazo: allí están
las marcas que en la contienda
dejó al sus uñas clavar.

Fue lo último que fizo
justo antes de desmayarse.
En parihuelas, sus primos
les llevaron a acostarse.

È, desde el día siguiente,
si les recuerdan el caso,
les castañean los dientes,
tan sólo de recordallo.
(www.notodohoteles.com)

viernes, 2 de septiembre de 2005

Admiróse un portugués


Gusta Don Saulo, también,
de goçar con otros trovos
que - aunque escritos por otros -
fácenle sentir fetén.

Una vez le pregunté
si conocía algún poema,
è, con locuaz verborrea,
declamó el del portugués:

173(www.audiospot.es).jpg


"Admiróse un portugués
de ver que en su tierna enfancia
todos los niños en Francia
supieran fablar francés.

Arte diabólico es,
- dijo torciendo el mostacho -
pues, para hablar en gabacho,
un fidalgo en Portugal
llega a viejo è lo hace mal.
É aquí... ¡lo fabla un muchacho!"



De aquesta forma è manera
les prevengo contra él,
o su intensa verborrea
ya non podrán detener.

jueves, 1 de septiembre de 2005

A Don Álvar, en solemne aniversario

Candles (http://www.flickr.com/photos/elena777)

Va Don Álvaro gallardo
por los suyos rodeado.
Se dirige todo ufano
hasta un garito del barrio.

Vienen a felicitarlo
indigentes y feriantes
que quieren trincar de paso
un par de birritas, gratis.

Flanqueado por su guardia,
- léase David Simón -
que le protege la espalda,
se escaquea de la ocasión.

Pide birras. Grita a todos:
"las cañas las pago yo"
(En la barra hincando codos
pide cinco de jamón)

Doña Ascen, bate palmas.
El Alegría, el sifón;
pero la espita no aguanta
y sale el chorro a presión.

Álvaro Angulo, empapado
por el líquido salió,
y ceñudo va rumiando
su venganza en baja voz.

"¡Aquí viene Doña Alicia!"
- se oye al fondo del salón.
"¡Que baile, que baile!" - gritan
borrachines de licor.

"¡Que canten los de Trescantos!"
- clama el de Ángel vozarrón -
"¡Mejor, que suelten los cuartos
y se paguen el jamón!"
La Gallina Ciega. Goya. Museo del Prado, Madrid
"¡A la gallinita ciega!"
- se le ocurre a Margarita -
"¡Eso, que Álvaro sea
el primero que la liga!"

Hacen corro las mujeres.
Don Álvar se felicita
sus ojos cubren crueles
con esa típica cinta.

Según comienza a dar vueltas,
ya no queda en el salón
invitado más que aquella
que se termina el jamón.

Ha pasado media hora
cuando se engancha al perchero.
Dice: "te pillé, señora,
ahora, me debes un beso."

Al ver que nadie se acerca,
ni ósculo alguno recibe,
decide quitar la venda
que a sus ojos ver impide.

"¡Cruel destino!, ¿qué pasa?"
- dice agarrado al perchero
mientras se acerca a su espalda
un fornido camarero.

La cuenta, amable le alarga.
Le dice: "son mil doscientos
euros por aquellas tapas.
Las cervezas son trescientos."

Echa Álvaro un vistazo
buscando a la su parroquia
y queda mudo de espanto:
no vuela allí ni una mosca.

Aún agarrado al perchero
en su chaqueta rebusca
y al fin saca el monedero
donde halla una nota chusca:

"Alvarito, te esperamos
en el Pub El Rocanrol.
Mil gracias por invitarnos.
Qué rico estaba el jamón"

Wichie Torres: Gallinita (www.wichietorres.com)
En el Pub, fiesta sorpresa;
preparados los regalos.
Lo de la gallina ciega
fue un truco por demorarlo.

Pasan las horas en balde
se preguntan si habrá hallado
el post-it que dejó alguien
en su bolsillo guardado.

Deciden, todos en grupo,
acercarse a rescatarlo
mas no le encuentran: seguro
que a su casa se ha marchado...

Pero ven en el perchero
que aún su abrigo está colgado
buscan en el monedero;
ven el post-it arrugado.

Preguntan al camarero,
que les dice: "está fregando
y hasta el veintitrés de enero
no creo que haya acabado."

Salieron todos corriendo
y a Don Álvaro dejaron
disfrutando del concierto
de "Don Fairy y sus mil platos"
www.sla.purdue.edu
Cuando llega al pub, se encuentra
que la fiesta ha terminado:
se acabaron las botellas,
se llevaron los regalos.

Tan sólo queda una mesa
con un folio emborronado
donde con torcida letra
le dejan este recado:


"A Don Álvar en solemne aniversario
este soneto preclaro le dedico,
yo hace tiempo que cumplí los veinticinco,
y dudo que otro llegue a celebrarlo.

Más que obsequios, guardaría en relicario
lo poco que le quede aún de niño,
pues observo que desde un rincón sombrío
ya le acecha la vejez del centenario.

Veo La Parca, que le mira con cariño
ya que sigue empeñado en cumpir años,
y sus manos ya se frota en anticipo

al sentir menguar su porte, antes gallardo.
Las velas del pastel, amigo mío,
para el velatorio debes ir guardando."


"¡Pardiez, por aquí ha pasado
ese tal Saulo maldito
y esta nota me ha dejado
por non invitarle a vino!

¡Juro que el próximo año
una les he de jugar.
Que se metan los regalos
por ése oscuro lugar!"

En fin, Álvarito, con amigos así...
¿para qué quieres enemigos?

miércoles, 31 de agosto de 2005

Asunción Real

(www.bdkolyma.com)

Acudió Doña Asunción
a plantar los sus reales
a un ágape en un salón
pensando en los calamares.


Prometía la ocasión,
pues convite de postín
ponía en la invitación.
(ella ayunó desde Abril)


Cuando arribó a tal evento,
la pobre desfallecía
tal era su sufrimiento
por el hambre que traía.


Acercóse el camarero:
una bandeja traía
llena de carabineros
que a Doña Asun ofrecía.

Muy finolis, el primero
toma con delicadeza
mas se aleja el camarero
llevándose la bandeja.

Inicia persecución
del crustáceo disidente
atravesando el salón
mientras empuja a la gente.

(www.divertinajes.com)Ya se acerca. Un par de metros
le separan del manjar,
cuando observa que unos dedos
el último van a tomar.


Salta sobre las cabezas
del gentío que, asombrado,
ve, como a cámara lenta,
a Doña Asun volando.


Llega tarde. De sus dedos
la presa escapa por poco.
Observa girando el cuello
que la ha capturado el otro.

Ella no mira adelante.
Su mirada quedó presa
del último bogavante
que poco a poco se aleja.

Ahora toca que aterrice.
La muchedumbre se aparta
para dejar pista libre,
mientras viene la ambulancia.

Pero nuestra amiga es hábil:
poco antes de estamparse,
con una pirueta grácil
se engancha al cuello de alguien.
(www.bdkolyma.com)

¡Santo cielo, si es la reina!
Mientras la pobre mujer
intenta huir de la presa,
cae Doña Asun a sus pies.



Rompe el collar de la reina
y comienzan a caer
esparramadas las perlas
rebotando por doquier.

Ahora un baile comienza
con todos los asistentes
resbalando entre las perlas
è intentando no caerse.

Desde aquí veo las croquetas
que viajan por los aires
sobre las regias cabezas
y los tocados reales.

Los vasos, muertos de envidia,
no quieren ser menos que ellas
y su líquido destilan
sobre escotes y pecheras.

(www.bdkolyma.com)

Mi Asun mira asombrada
todo lo que está pasando
con las cejas arqueadas,
ojos y boca cual platos.

Caza una cigala al vuelo
y ya se la va a apretar
cuando ve que desde el suelo
alguien la intenta agarrar.


Temiendo por su pitanza,
patalea por librarse
mas con mala suerte alcanza
al intruso en los ijares.

Se oye un grito desde abajo,
todo el salón se congela.
Parecen los invitados
estatuas de sal hebreas.

Pues es el rey quien gritaba
y ahora se revuelca
sobre la alfombra manchada
de cubatas y croquetas.
(www.bdkolyma.com)
Las manos mantiene unidas
sobre su zona "real",
puesto que noble sería
si fuera un marques o un par.



Hablando de pares: lleva
los sus pares tan sujetos
que hasta por su descendencia
temen ya sus consejeros.

Y aunque la sucesión
del trono parece clara,
el rumbo de la nación
podría cambiar la patada.

Los ojos de los presentes
van de Asun al monarca,
que en suelo se revuelve
cual porcino en su cloaca.

Agáchase la mujer
con cara de preocupada
para auxiliar a su rey
puesto que no se levanta.

Pero doblar las rodillas
no puede, no da la falda
y empieza otra pesadilla
cuando la costura raja.

Rásgase con gran estruendo
y Doña Asun se agacha
con gran rapidez, mas temo,
que sobre el pobre monarca.
(www.bdkolyma.com)

El ¡oh! de los invitados
debió oírse desde Francia
al ver a su soberano
bajo Doña Asun, sin faldas.


Se acerca entre resbalones
la reina por el salón
flanqueada de matones
de los de gafas de sol.

Mas no llega, pues resbala.
Se sujeta donde puede
que es en la zona blanda
del matón que la precede.

Es cuando empiezan los flashes
a iluminar la ocasión:
La reina, con sus secuaces.
El rey, bajo mi Asunción.

Fue portada en las revistas
y dieron la vuelta al mundo;
fueron las fotos más vistas
en el siglo veintiuno.
(www.bdkolyma.com)
Dedicado a Ascen

lunes, 29 de agosto de 2005

De Don Tiago Pesadilla

A Tiago, inspirador de mil
historias è mejor amigo aún.


Èra la sètima hora
è Don Tiago rebullía:
entre sus mantas ponzoña
desde sus sueños subía.

Destilaba sus humores
enfebrecido è caliente
soñando con mil ladrones.
Non cuarenta, como siempre.

Alí Babá transformado
en Alí Agka el terrorista
tenía a Tiago sudando,
particular gota fría.

En esto vino a sonar
la trompeta del heraldo
para venirle a enformar
del su castillo llamando.

Despertar fue parco alivio
pues vinieron a decille
que en aquèl, el su castillo,
pululaban malandrines.

"¡Voto a brios, me despierto
è sigue la pesadilla!"
Díjose el interfecto
derrumbándose en la silla.

"¿Non será - pregunta al cabo -
falsa alarma lo que suena?
Mire que ya estamos hartos
de lidiar en estas guerras..."

"Non, Don Tiago, aquí parece
que asalten el su castillo."
- dice el vecino de enfrente -
"Desde aquí se oyen los ruidos".

Salta Tiago de la silla
toma a su Mari del brazo
despierta raudo a su filla;
a su enfante va llamando.

En pejama e camisón
corren todos hacia el coche.
Fué Don Tiago campeón
de rallies aquella noche.

En menos de media hora
se presentan en su lar.
Mientras suena atronadora
la alarma en todo el lugar.

A arrebato ya le suenan
las campanas del su sitio.
Apostado en las almenas
anticípase al conflicto.

"Mas, ¿que pasa, nadie viene?
¿Non se atreven ya a venir?
¡A Don Tiago presto tienen
para matar o morir!"

"¡Ah, cobardes, non fuyades!"
grita desde las almenas
de su torre de homenaje,
aprestando su ballesta.

Mas enemigo nenguno
fizo facto de presencia.
Solamente aquel vecino
era su única audiencia.

Éste, encogido de hombros,
dice: "cumplí mi deber:
me tocaban los mondongos
è quise avisarle a usted"

Pasan las horas en balde
sin enemigo a la vista.
Tan sólo pasan chavales
vestidos de futbolistas.

Preguntan: "Ah de la casa,
¿no habrán visto por aquí
balón que de mi canasta
salió despedido allí?"

Mira Tiago enrededor,
con ceño ceñudo ceña.
Descubre en el mirador
al culpable de la greña:

de baloncesto un balón,
que por la brisa empulsado,
rueda por el mirador
golpeando los mamparos.

Cada vez quel aire entra
gira un poco la pelota.
La alarma que lo detecta
ulula como una loca.

Al fin, mirando con pena
sus fillos adormecidos,
a Doña Mari, su dueña
è al cabrón del su vecino,

vino a convenir Don Tiago:
"Falsa alarma hemos tenido,
a vista del resultado
más valdría haber dormido"

Fuese a dormir ipso facto,
toda la familia en pleno.
Mientras caía dí Tiago:
"Todo ésto ha sido un mal sueño"